sábado, 31 de enero de 2015

Los Ninis, ¿una generación sin esperanza?

Son jóvenes quienes alrededor del mundo están en el desempleo, siendo presas fáciles para participar en violencia, drogas, delincuencia juvenil, entre otros.


¿Qué se siente permanecer en el limbo existencial?, esta interrogante solo puede ser respondida por un chavo o una chava de la generación Nini, (Ni estudia, ni trabaja). Estamos en el mundo para buscar la felicidad, somos seres humanos libres e iguales en derechos y dignidad. Pasamos inadvertidos en un mundo globalizado que nos niega la posibilidad de crecer física e intelectualmente.

A primera instancia, este fenómeno puede pensarse que ocurre solo en naciones "en vías de desarrollo" como México. Pues no es así, en España también ocurre. Y es que en un mundo cada vez más peligroso, los padres asumen la responsabilidad de sobre proteger a sus hijos. Que no se arriesguen a perder su vida en situaciones que les metan en "problemas".
En Argentina la estadísticas oficiales muestran que el 20% de los jóvenes de 14 a 24 años pertenece a este "club", y lo peculiar es que, al consultarlos, declaran no querer hacer nada. Extendieron su tiempo de ocio, como un mecanismo de auto protección para no correr riesgos en su vida tan peligrosa.
De acuerdo con la Organización de las Naciones Unidas (ONU), el 18% de los jóvenes uruguayos no estudia ni trabaja; porcentaje semejante se presenta en Brasil (19%) y Paraguay (21%). En el Caribe los adolescentes no se quedan atrás, ya que se estima que el 20% tienen la etiqueta de Nini, mientras que en Centroamérica la situación es similar: 21% de la población de 16 a 29 años se inscribe en esta categoría.

La estructura educativa en países en vías de desarrollo, suele ser un embudo en el que los profesores no están capacitados para dar cátedra, la calidad de la educación en los estratos más bajos de la pirámide y una gran carencia de recursos, profesores e infraestructura en los niveles más altos. Además, añade, "hay que señalar que los nudos sindicales, la falta de preparación de los docentes y la poca planificación académica nos ha llevado a un escenario que hace imposible ofrecer el servicio de educación superior a todos los jóvenes que lo demandan